domingo, 19 de agosto de 2012

historia de ficción


Una misión: salvar el planeta

Fui creado en un laboratorio, al igual que otros tres (dos mujeres y un hombre). Tenemos la apariencia de un ser humano, pero no lo somos.

Mi nombre es Bender,  fui elaborado con la capacidad de comprender el pensamiento  de los animales. El segundo  es Murphy con una gran inteligencia, diseñado para resolver todo tipo de problemas. La tercera es Claire un experimento bello y perfecto, con el desafío de conquistar el presidente de los Estados Unidos y revelar información secreta. Y la ultima es Marie su misión es entrar a la NASA y crear tecnología a favor del medio ambiente.

La misión de los cuatro es proteger al  mundo del posible descongelamiento del polo sur.
Fui el primero en ser enviado a ese maravilloso lugar, me tele transporte y  aunque no sea humano ese sentimiento de estar en un lugar  y al otro segundo en otro es muy extraño y me causa susto.

Yo al  tener contacto con la piel de cualquier animal me convierto en este automáticamente, al aterrizar en el polo sur me encontré con los pingüinos y me convertí en uno de estos.

Me di cuenta de que todo estaba mal, el pensamiento de los pingüinos era devastador, ellos creían que cada vez su habitad estaba más destruida y que en poco tiempo su especie estarían extinguida. También pensaban que los humanos que se creían los más inteligentes y dueños del mundo, eran los culpables del calentamiento global y que aunque no lo creyeran iban a ser ellos  los más afectados. Ese odio hacia los humanos lo podía sentir de una manera desmesurada.

Empecé  por indagar cual era el motivo de su ira hacia los humanos, ellos me dijeron,  ellos se han encargado con su gran “inteligencia”  de crear y crear tecnología que afecta el ecosistema, siendo tan ignorantes que nos están y se están destruyendo lenta pero  dolorosamente.

Después de saber un poco acerca de lo que estaba ocurriendo volví al laboratorio, donde Murphy estaba ingeniándose una rápida solución, el plan era el siguiente: Claire y Marie tenían que conseguir la información lo más rápido posible acerca de los secretos de la NASA y el gobierno.

Mientras Murhy y yo regresábamos al polo sur a hablar con más animales y a especular como se podía solucionar todo.

Marie fue la primera en traer información, descubrió que en la NASA está buscando vida en otros planetas, puesto que ellos saben que todo acabara tarde o temprano y necesitan otro planeta para llevarse a algunos humanos, siendo estos los que tengan más plata y puedan pagar el viaje.

Claire  descubrió que el gobierno tenía planeado intoxicar a la mitad de la población del mundo, con el fin de que se redujera la contaminación y así poder sobrevivir unos años más.

Por nuestra parte  Murphy y yo seguíamos igual de desconcertados, todos los animales sabían que tenían muy poco tiempo de vida y no querían aceptar que por culpa de otros ellos murieran.

Después de tan terribles informaciones decidimos que íbamos a crear una droga, la cual poseía inteligencia y amor por el planeta tierra.
Detuvimos el tiempo, nos dividimos por el mundo y a todas las personas le dimos una dosis sin que se dieran cuenta, al finalizar el día habíamos culminado.

Cuando las personas volvieron a moverse, empezaron a recoger la basura que estaba en el suelo, dejaron sus carros y se montaron en sus bicicletas, las fabricas dejaron de producir humo y los arboles dejaron de ser talados y los ríos contaminados.

Nuestro final no era el mejor habíamos sido creados para algo y como ya lo habíamos cumplido tenían que destruirnos. Al fin y al cabo alguien tenía que  morir. 

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